Hacia tiempo que él perdió la sonrisa.
Hacia meses que ella no encontraba la suya.
No sabían contra que luchar si contra la tristeza o contra la soledad, pero ambos decidieron tener un cambio de aires en la misma ciudad.
Casi atardecía, el sol ya bajaba, cuando se cruzaron por primera vez sus miradas.
Volvieron a encontrar la sonrisa perdida y quisieron pegarla en sus caras con pegamento, por si se volvían a cruzar.
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