-Asómate a la ventana.
-¿Para qué?- preguntó ella extrañada.
-¿Estás ya asomada?
-Sí, ya estoy en la ventana.
-Mira hacia la luna.
Y cuando ella miró, parecía que la luna le sonreía.
-¿La ves? -Preguntó él.
-Si, luna llena.
-Es para que veas que nunca estaremos demasiado lejos, porque los dos estamos viendo lo mismo ahora mismo. Te quiero.

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