viernes, 7 de agosto de 2015

No era un día cualquiera

Encendió la luz y se dio cuenta de que era de día, la apagó y de repente se hizo de noche.
Luisa caminó por el pasillo de su casa durante minutos y al llegar a la puerta habían pasado dos horas desde que comenzó.

¿Qué está pasando? -se preguntaba- ¿Me estoy volviendo loca?

Al salir a la calle una niebla espesa no le dejaba ver más de lo que tenia a dos palmos.
Decidió no coger el coche, todo lo que estaba pasando era demasiado raro.
Caminó por la calle un buen rato y no encontró a nadie.


Pasados unos buenos minutos, al girar una calle escuchó una especie de música que procedía de una casa abandonada.
Parecía haber luz en el interior, pero ella no se quería acercar demasiado. Temía por todo y a la vez por nada, porque estar en la calle ya era aterrador.

Valiente y dudosa fue a tocar a la puerta pero alguien desde dentro se le adelantó:

-Te estaba esperando- dijo un anciano con aspecto desaliñado.

Ella dio dos pasos para atrás, quedo muda, no sabia ni que decir. Todo aquello parecía de película.

-Solo estaba dando un paseo- respondió Luisa.

El anciano sonrió se quitó la vieja bata sucia que llevaba encima y le señaló un bonito sofá que había justo detrás de él.

-¿Seguro que no quieres pasar? Tenia una sorpresa para ti esta noche- Dijo sonriendo como pudo, ya que parecía tener la dentadura mal colocada.
-No, lo siento, muchísimas gracias pero tengo prisa.
-Como quieras, que pases buena noche jovencita.

Luisa retrocedió y ahora estaba más confusa, no sabia hacia donde dirigirse, y la niebla parecía estar desapareciendo un poco.
Decidió volver a la casa abandonada y preguntarle al hombre si él sabia porque su día estaba siendo tan extraño, al fin y al cabo, si la estaba esperando seria por algo, pero no encontró la casa:
- Quizá con la niebla me he despistado de dirección- pensó.

Al darse la vuelta una silueta aparecía a lo lejos:
-¿Hola? ¿Hay alguien?- gritaba un joven asustado.

Parecía otro joven perdido, así que le tuvo menos miedo que al hombre mayor y contestó rápidamente:
-Hola ¿me ves? -Agitando los brazos

El joven se acercó, iba en chándal y parecía desorientado.
-He salido a correr esta mañana, y me he visto envuelto de una niebla que apenas me dejaba ver nada ¿Que está pasando?.
-Yo tampoco entiendo nada, he tenido un día un poco raro desde que me he levantado de la cama.
-Lo mismo digo, por no estar en mi casa, no estaba ni el perro.
-Yo solo he visto a un hombre, pero ya no lo he vuelto a encontrar.
-¿El de la casa abandonada? -Preguntó el chico hasta con cara de susto
-¿Tu también lo has visto? ¿Qué te ha dicho?  Porque a mi me ha invitado a pasar.
-Si, me he sentado a charlar un poco con él, parecía solo y mayor, así que no me pareció ofensivo. ¿A ti que te ha contado?
-No, yo no he pasado, me ha dado miedo entrar.
-Vaya, que pena- dijo el joven con cara de decepcionado.
-¿Por qué? ¿A ti que te ha dicho? -Pregunto ella al ver al muchacho así.
-Nada, solo me ha dicho que hoy conocería al amor de mi vida y que se habría sentado justo donde yo me he sentado. Tendré que seguir buscando a ver si encuentro a alguien más.

Ella entonce se quedó mirándolo, decepcionada, sin saber que decir, y sin saber si cogerle la mano o dejarlo ir.



No hay comentarios:

Publicar un comentario