Viajaron 4000 kilómetros en moto, sin destino, simplemente se tenian el uno al otro y sus ganas de aventuras, de ver mundo y de vivir.
Ambos eran seguidos por el viento, que les acariciaba cada vez que él aceleraba. La adrenalina que ambos vivían por aquella locura era inigualable a cualquier experiencia juntos. Cada atardecer era diferente, cada amanecer maravilloso y cada beso sabia a conquista.

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