sábado, 29 de enero de 2011

Rápido como el viento, ese es el tiempo.



Vas andando por la calle y de pronto se hace de día y a los cinco minutos ya es de noche.

Te levantas intentas dormir un poco mas, solo cinco minutos, pero ya llegas tarde.

Ir a trabajar, entrar por la puerta y estar ya en el día siguiente.

Las horas y los días pasan despacio pero muy deprisa, sin que nos de tiempo a aprovechar el día al máximo porque sin darnos cuenta ya estamos en otro día diferente, en otra semana, en otro mes y en otro año.


Parece que no, pero vamos más deprisa de lo que creemos. Parece que fuera ayer cuando estaba sentada en el sofá, viendo aquella parodia, rodeada de amigos y no es así, ya ha pasado un año, pero lo recuerdo como si hubieran pasado un par de días o un par de semanas como mucho. ¿Por que tengo mucha memoria? No, porque no recuerdo ni lo que he comido hace un par de minutos, pero hay momentos especiales, con gente especial que se recuerdan más que otras cosas que olvidamos sin mas.

Pero no quiero ir tan deprisa, quiero que el reloj vaya un poco mas despacio y deje disfrutar las cosas el doble, porque al igual que es de día y estas durmiendo, se vuelve de noche y vuelves a dormir.


¿Qué, qué pasa con el resto del día? Nada, porque no lo podemos aprovechar, porque las agujas van como un "Ferrari", veloces como el viento y sin poderlas detener.



Y habrá gente que piense diferente, que piense que el reloj va demasiado despacio, que los días se hacen eternos, pero es porque no esta aprovechando ese poco tiempo que le ofrece la vida y por eso parece mas largo de lo normal.


Pero ¿Y esos días que estas disfrutando? ¿Te das cuenta como a los diez minutos ya ha pasado una hora? ¿Y a la media hora ya ha pasado el día entero y te tienes que ir?

Así es, fue ayer cuando nacimos y hoy cuando tenemos una cierta edad y aún seguimos creciendo y viendo la vida pasar. ¿Nos quedara mucho o terminara todo esto ya? Porque no sabemos donde ni cuando pararan de moverse las agujas del reloj , para no volver a ponerse en marcha nunca mas.

jueves, 27 de enero de 2011

La sonrisa imborrable

Todo aquel que prefiere reír, es porque no tiene por lo que llorar o quizá si, pero lo quiere ocultar. 
Siempre hay alguna sonrisa que nunca podremos olvidar, que se queda en nuestro recuerdo para siempre y nos hace sonreír a la vez.
Esa era su sonrisa.

Era una sonrisa imborrable, se reía con todo, era pesimista un buen rato, pero su sonrisa la hacia parecer todo lo contrario. Su típica frase era: "ya tendré momentos para llorar en el futuro, como para llorar con las chorradas del presente”.
Pero, su sonrisa era diferente a todas las que había visto hasta entonces. La mayoría de veces acompañada por una ligera o gran carcajada. Pero no era una risa maléfica, ni una risa falsa, le salían del corazón, de lo mas profundo del corazón y profundizaban en el de las demás personas.

Con solo mirarla a los ojos, ya se estaba riendo, nadie sabía por qué, pero era feliz. Su sonrisa siempre activa duraba más que las "Duracel".
Era una chica soñadora y sus ojos reflejaban algo más que una simple mirada, era especial. Amiga de sus amigos, y de sus enemigos si hacia falta también.
Yo me consideraba su admiradora secreta. Fan de sus sonrisas y de sus ojos que iluminaban la oscuridad en un solo segundo.
Pero todo tiene fin y ella un día desapareció. No volví a ver esa mirada tímida pero que lo decía todo con solo cruzarse contigo. No volví a escuchar esas carcajadas que se escuchaban por muy lejos que estuvieras. Pero, lo que nunca olvidare será en la sonrisa que me hizo sonreír a mí por primera vez.