La melena larga y rubia de ella aun estaba enredada entre las sabanas de él.
Desde que se marchó del piso para siempre, no había lugar donde colocar un pie.
Sin ella, todo era un desastre, no porque no supiese hacer las tareas sino porque sin ella no tenia ganas de hacer nada.
Sus semanas pasaron lentas, tocaron al timbre y ni se levantó del sofá hasta que escuchó su voz. Era María, pero no podía abrir aquella puerta y que ella viera la casa así. Decidió solo observarla a través de la mirilla y esperar a que ella volviera de nuevo y así poder verla otra vez.
sábado, 22 de agosto de 2015
Sonrisa perdida
Hacia tiempo que él perdió la sonrisa.
Hacia meses que ella no encontraba la suya.
No sabían contra que luchar si contra la tristeza o contra la soledad, pero ambos decidieron tener un cambio de aires en la misma ciudad.
Casi atardecía, el sol ya bajaba, cuando se cruzaron por primera vez sus miradas.
Volvieron a encontrar la sonrisa perdida y quisieron pegarla en sus caras con pegamento, por si se volvían a cruzar.
Hacia meses que ella no encontraba la suya.
No sabían contra que luchar si contra la tristeza o contra la soledad, pero ambos decidieron tener un cambio de aires en la misma ciudad.
Casi atardecía, el sol ya bajaba, cuando se cruzaron por primera vez sus miradas.
Volvieron a encontrar la sonrisa perdida y quisieron pegarla en sus caras con pegamento, por si se volvían a cruzar.
Verano
No paraba de ladrar aquella mañana, tenia ganas de jugar, de salir a la calle, de bañarse en el mar y de sacudirse en la arena hasta rebozarse de ella. Notó que el verano estaba terminando y él no quería que acabara ya.
Piropo
Fue una forma muy sutil de echarle un piropo, pero ella lo entendió y el se dio por entendido.
Cuenta atrás
Se veían tan pocas horas, que aprovechaban cualquier segundo para sonreírse mutuamente. Cuando terminaba el día, siempre se despedían y ya empezaban a contar las horas que faltaban para volverse a ver.
jueves, 20 de agosto de 2015
Chispas de amor eterno
Nada más salir de trabajar la esperó en el portal de su casa. Ella llevaba un mono blanco y los zapatos de tacón a juego, la melena suelta, con unos rizos perfectos que iban al son de sus andares. Él llevaba un polo de manga corta y el pantalón blanco, que le hacia resaltar en la noche.
Nada más verse los ojos claros de ambos parecían echar chispas, chispas de amor que iluminaban el cielo mientras se besaban. La cogió de la mano, la miró y sonriendo la llevó hasta su coche para ir a cenar:
Una pizza para dos, un paseo por la playa, un mojito en la arena y risas entre cada palabra.
Era la primera noche que pasaban juntos y no querían que aquella velada acabará. Él la llevó hasta la zona más bonita de la playa y bajo la luz de la luna le juro amor eterno.
Nada más verse los ojos claros de ambos parecían echar chispas, chispas de amor que iluminaban el cielo mientras se besaban. La cogió de la mano, la miró y sonriendo la llevó hasta su coche para ir a cenar:
Una pizza para dos, un paseo por la playa, un mojito en la arena y risas entre cada palabra.
Era la primera noche que pasaban juntos y no querían que aquella velada acabará. Él la llevó hasta la zona más bonita de la playa y bajo la luz de la luna le juro amor eterno.
Segundos
Faltaban pocos minutos para que dejara de ser su cumpleaños, pero faltaba alguien por felicitarla. A pocos segundos de las 12 de la noche le llegó un mensaje:
Feliz cumpleaños, he esperado a que faltaran pocos segundos porque dicen que siempre se recuerda al primero y al último que te felicita, y no quiero que me olvides.
Y cada año, pese no hablar con él, lo recordó.
Feliz cumpleaños, he esperado a que faltaran pocos segundos porque dicen que siempre se recuerda al primero y al último que te felicita, y no quiero que me olvides.
Y cada año, pese no hablar con él, lo recordó.
miércoles, 19 de agosto de 2015
4000
Viajaron 4000 kilómetros en moto, sin destino, simplemente se tenian el uno al otro y sus ganas de aventuras, de ver mundo y de vivir.
Ambos eran seguidos por el viento, que les acariciaba cada vez que él aceleraba. La adrenalina que ambos vivían por aquella locura era inigualable a cualquier experiencia juntos. Cada atardecer era diferente, cada amanecer maravilloso y cada beso sabia a conquista.
Ropa
Dejó caer la toalla mojada, se quitó el bikini y se acostó. La ropa había formado en el suelo una especie de camino que la llevaba hasta ella, un camino que nadie recorrió.
Perfume
El aroma de su perfume quedó preso en las paredes de toda la casa. Era una tortura para ella, una fragancia fresca que cuando la olía deseaba tenerlo cerca y él se la pegara en su cuerpo.
Cómplices
Era su primer desayuno juntos. Solo se habían visto 3 días, pero ya eran cómplices de miradas y sonrisas.
Gris
Hoy me he despertado pensando en ti, y he recordado lo bonito que era despertar a tu lado, dormir entre tus brazos, mirarte mientras dormías, los besos y las caricias y sobre todo las sonrisas que nos sacábamos hasta en los momentos en los que todo se veía gris.
martes, 18 de agosto de 2015
Roto
Resultó ser dañina para mi corazón, pero nunca nadie la amaría tanto como yo. Mi corazón roto cada día tenia menos fuerzas, pero cuando la veía, latía, pese a saber que nunca seria mía.
Foto a foto
Y aun recuerdo las primeras fotos que veía de él, pensando en que no me gustaba nada.
Y ahora no hay una sola foto que mire de él y no sonría.
Aun no se cuando pasé de verlo como un chico más, a verlo como el chico que quería ver cada día para sonreír una vez mas.
Y ahora no hay una sola foto que mire de él y no sonría.
Aun no se cuando pasé de verlo como un chico más, a verlo como el chico que quería ver cada día para sonreír una vez mas.
lunes, 17 de agosto de 2015
No hace falta
No hace falta inspiración para escribir, sino respiración para vivir.
No hace falta amor para sonreir sino voluntad para reír.
No hace falta una cama donde dormir si tus brazos están junto a mi.
No hace falta amor para sonreir sino voluntad para reír.
No hace falta una cama donde dormir si tus brazos están junto a mi.
La luna
La distancia les hacía estar a muchos kilómetros y aun sin poder verse, su amor iba creciendo cada día. Él la llamaba cada noche, y uno de esos días quiso demostrarle que la distancia no era nada:
-Asómate a la ventana.
-¿Para qué?- preguntó ella extrañada.
-¿Estás ya asomada?
-Sí, ya estoy en la ventana.
-Mira hacia la luna.
Y cuando ella miró, parecía que la luna le sonreía.
-¿La ves? -Preguntó él.
-Si, luna llena.
-Es para que veas que nunca estaremos demasiado lejos, porque los dos estamos viendo lo mismo ahora mismo. Te quiero.
sábado, 15 de agosto de 2015
Sobre ruedas
Se conocieron sobre ruedas y cada día a partir de ese momento fueron grandes aventuras, por el simple hecho de hacerlo todo juntas. Patinar se hizo su afición y lo hacían incluso hasta sintiendo que se les salia el corazón.
No tenían limites, aunque no eran grandes profesionales y de vez en cuando veían desde muy cerca el suelo.
Siempre que iban juntas disfrutaban aunque alguna de las dos estuviera muriendo de dolor y cuando no estaban juntas ya no era lo mismo, porque les faltaba esa persona que les diera un pequeño empujón. Solo ellas se entendían porque tenían una amistad que las llevaba a más allá de reír o llorar.
Pero llegaba siempre esa época del año en la que apenas se veían, porque en verano la distancia hacia que no se pudieran ver casi todos los días.
Así que cada noche patinaban entre las nubes, saltaban estrellas y recorrían la luna sobre ruedas, porque la distancia no debía ser un problema, sino que les servia para tener maravillosos sueños.
No tenían limites, aunque no eran grandes profesionales y de vez en cuando veían desde muy cerca el suelo.
Siempre que iban juntas disfrutaban aunque alguna de las dos estuviera muriendo de dolor y cuando no estaban juntas ya no era lo mismo, porque les faltaba esa persona que les diera un pequeño empujón. Solo ellas se entendían porque tenían una amistad que las llevaba a más allá de reír o llorar.
Pero llegaba siempre esa época del año en la que apenas se veían, porque en verano la distancia hacia que no se pudieran ver casi todos los días.
Así que cada noche patinaban entre las nubes, saltaban estrellas y recorrían la luna sobre ruedas, porque la distancia no debía ser un problema, sino que les servia para tener maravillosos sueños.
miércoles, 12 de agosto de 2015
Nueva vida
Cogió el primer avión que salia para Alicante, no quería estar cerca de nada que le recordara a ella. Y pese a que Madrid era muy grande, el sentía que podía cruzarse con ella y con su nuevo partido.
No quería volver a verla, pero aun así lo hacia en su memoria y en sus sueños cada día.
El creía que su mente lo torturaba, porque cada recuerdo que tenia lo hacia ponerse peor. Pero habían sido muchos años juntos, y no podía olvidar todo aquello así como así.
Decidió intentar aprender a convivir con todo aquello sin que le produjese pena, ya que después de todo él se había llevado un desengaño, pero tenia que seguir su vida y quizá con el tiempo otra mujer conquistara su corazón.
Nada más llegar a su nuevo apartamento, donde viviría una temporada hasta recuperar la cordura, notó como si su corazón se estuviese abriendo, le entraba oxigeno de nuevo, respiró, se sentó encima de la cama mirando al mar y comenzó a partir de ahí su nueva vida.
No quería volver a verla, pero aun así lo hacia en su memoria y en sus sueños cada día.
El creía que su mente lo torturaba, porque cada recuerdo que tenia lo hacia ponerse peor. Pero habían sido muchos años juntos, y no podía olvidar todo aquello así como así.
Decidió intentar aprender a convivir con todo aquello sin que le produjese pena, ya que después de todo él se había llevado un desengaño, pero tenia que seguir su vida y quizá con el tiempo otra mujer conquistara su corazón.
Nada más llegar a su nuevo apartamento, donde viviría una temporada hasta recuperar la cordura, notó como si su corazón se estuviese abriendo, le entraba oxigeno de nuevo, respiró, se sentó encima de la cama mirando al mar y comenzó a partir de ahí su nueva vida.
Gracias por hacerme reir
Cuando la gente le echa la culpa de su mal humor o de su forma de ser estúpida a su pasado o a su "mala vida", me encanta reír y sonreír en sus caras. Me gusta luego pensar en eso que dicen y tomármelo como un chiste y seguir riéndome durante días o quizás horas.
Así que gracias a esas personas que son estúpidas con la gente, que tratan mal a personas, que contestan mal y que nunca sacan una sonrisa, porque yo solo con verlos tengo mil risas más gracias a ellos.
martes, 11 de agosto de 2015
Dolor
Le dolía todo el cuerpo como si le hubiesen pegado una paliza. Le dolía respirar, bostezar, hablar, reír e incluso beber agua.
Y aunque ella no supiera lo que le pasaba, era muy sencillo: su cuerpo se había relajado por primera vez, estaba quitándose carga y no era dolor lo que sentía, era espacio que se quitaba de su cuerpo y de su corazón de todo lo que tanto le había hecho daño y ahora ya no.
Y aunque ella no supiera lo que le pasaba, era muy sencillo: su cuerpo se había relajado por primera vez, estaba quitándose carga y no era dolor lo que sentía, era espacio que se quitaba de su cuerpo y de su corazón de todo lo que tanto le había hecho daño y ahora ya no.
Flor
Creció en un territorio abandonado donde ninguna flor más había desde hacia muchos años.
Una bruja que vivía allí, al verla, pensó que al fin podría hacer su poción mágica con ella, porque al fin nacía algo bonito por allí y era justo lo que necesitaba.
Como era aun pequeña, la trasplantó a un gran macetero y la puso cerca de su salón lleno de polvo.
La flor le daba un toque menos demoníaco a aquella casa tétrica.
La pequeña florecilla fue creciendo con los buenos cuidados que aquella bruja le daba. Estaba tan feliz que cada día resplandecía mas, crecía y crecía, haciéndose muy hermosa.
La bruja al verla así buscó su viejo libro de pociones y comenzó a leer en voz alta lo que tenia que hacer con aquella flor.
La pequeña florecilla al escuchar aquellas palabras entristeció de golpe, perdió su brillo y un pétalo cayó.
La bruja al ver esto, pensó que poco tiempo tenia para hacerla así que empezó a leer más rápido y cogió una pala para quitarla hasta con las raíces.
A la flor se le volvió a caer otro pétalo y la bruja al verla sin esos pétalos pensó:
-Con lo bonita que estaba, que incluso me gustaba verla por las mañanas y sentarme en el sillón a observarla, me había acostumbrado a su fragancia y a verla crecer. Ya no tendré nada con que ocuparme, ni a quien echarle agua y ahora se le caen hasta los pétalos.
La puso sobre una mesa, había una cazuela a fuego lento donde echó un montón de potingues y de repente, cuando fue a coger la flor para echarla dentro se dio la vuelta, la miro y pensó que si había estado tantos años sin conseguir algo bonito, para una vez que encontraba algo que hasta le hacia compañía, no podía hacerla morir así.
Volvió a coger la pala y en el macetero la volvió a meter,
Pensó que moriría, pero al menos no quemada por el fuego, sino a su lado.
La flor, al notar la tierra húmeda, sintió una alegría enorme, se sentía orgullosa de la bruja que la había cuidado y al final no la había usado para una poción. Estaba tan contenta que cuando la bruja se fue a la cama, la pequeña flor le quiso dar una sorpresa y se recuperó, volvió a estar radiante.
La bruja al levantarse, lo primero que hizo fue ir a ver si su pequeña amiga seguía con algo de vida, para intentar hacer algún conjuro, pero la sorpresa fue tan grande que no sabia ni que hacer para celebrarlo.
La flor noto su felicidad y volvió a crecer un poquito más. Casi tocaba el techo, había recuperado su olor y su color y con ello la alegría de aquel hogar, su hogar.
Una bruja que vivía allí, al verla, pensó que al fin podría hacer su poción mágica con ella, porque al fin nacía algo bonito por allí y era justo lo que necesitaba.
Como era aun pequeña, la trasplantó a un gran macetero y la puso cerca de su salón lleno de polvo.
La flor le daba un toque menos demoníaco a aquella casa tétrica.
La pequeña florecilla fue creciendo con los buenos cuidados que aquella bruja le daba. Estaba tan feliz que cada día resplandecía mas, crecía y crecía, haciéndose muy hermosa.
La bruja al verla así buscó su viejo libro de pociones y comenzó a leer en voz alta lo que tenia que hacer con aquella flor.
La pequeña florecilla al escuchar aquellas palabras entristeció de golpe, perdió su brillo y un pétalo cayó.
La bruja al ver esto, pensó que poco tiempo tenia para hacerla así que empezó a leer más rápido y cogió una pala para quitarla hasta con las raíces.
A la flor se le volvió a caer otro pétalo y la bruja al verla sin esos pétalos pensó:
-Con lo bonita que estaba, que incluso me gustaba verla por las mañanas y sentarme en el sillón a observarla, me había acostumbrado a su fragancia y a verla crecer. Ya no tendré nada con que ocuparme, ni a quien echarle agua y ahora se le caen hasta los pétalos.
La puso sobre una mesa, había una cazuela a fuego lento donde echó un montón de potingues y de repente, cuando fue a coger la flor para echarla dentro se dio la vuelta, la miro y pensó que si había estado tantos años sin conseguir algo bonito, para una vez que encontraba algo que hasta le hacia compañía, no podía hacerla morir así.
Volvió a coger la pala y en el macetero la volvió a meter,
Pensó que moriría, pero al menos no quemada por el fuego, sino a su lado.
La flor, al notar la tierra húmeda, sintió una alegría enorme, se sentía orgullosa de la bruja que la había cuidado y al final no la había usado para una poción. Estaba tan contenta que cuando la bruja se fue a la cama, la pequeña flor le quiso dar una sorpresa y se recuperó, volvió a estar radiante.
La bruja al levantarse, lo primero que hizo fue ir a ver si su pequeña amiga seguía con algo de vida, para intentar hacer algún conjuro, pero la sorpresa fue tan grande que no sabia ni que hacer para celebrarlo.
La flor noto su felicidad y volvió a crecer un poquito más. Casi tocaba el techo, había recuperado su olor y su color y con ello la alegría de aquel hogar, su hogar.
lunes, 10 de agosto de 2015
En palacio
Andaba por todos los pasillos de palacio como si el alma le hubieran quitado. No entendía porqué ella debía estar encerrada en aquel lugar y ningún príncipe la rescataba como a las demás.
domingo, 9 de agosto de 2015
"Mejores amigos"
No hacia falta preguntarle cuando estaba bien o cuando estaba mal porque la cara es el reflejo del alma. Y daba igual que estuviera bien o mal, porque cada momento a su lado era increíble.
Por eso existe la amistad, porque soportas lo bueno y lo malo de cada uno, porque hay momentos en los que uno esta mejor o peor y tus amigos siempre consiguen sacarte una sonrisa, por los "hoy por ti, mañana por mi", por ser confidentes y también a veces ausentes, pero no por ello olvidados.
Pero siempre hay un lado malo de la amistad, cuando te sientes dolido y traicionado por los que tú crees que mas quieres.
Y es que todos desde la infancia vamos teniendo diferentes "mejores amigos",que a veces son pasajeros. Pero no lo podemos evitar, siempre encuentras alguien en quien crees poder confiar y al que puedes llamar de nuevo mejor amigo.
Y esto no es nada malo porque significa que te haces de querer y que valoras y quieres a aquellos que están a tu lado. Al igual que tampoco son malos los "mejores amigos" que ya se han marchado, porque nunca serán olvidados, sin embargo, ellos se pierden al no estar junto a ti muchos momentos a tu lado, momentos de alegría, de diversión, de lagrimas que ahora vivirás con otros amigos.
Por eso no debemos de darle mas vuelta a los que dejamos atrás o a los que vamos encontrando por el camino. Siempre es bueno tener un rincón en el corazón guardado para la amistad, un rincón que aunque se llene de lagrimas siempre podemos secar al sol.
Por eso existe la amistad, porque soportas lo bueno y lo malo de cada uno, porque hay momentos en los que uno esta mejor o peor y tus amigos siempre consiguen sacarte una sonrisa, por los "hoy por ti, mañana por mi", por ser confidentes y también a veces ausentes, pero no por ello olvidados.
Pero siempre hay un lado malo de la amistad, cuando te sientes dolido y traicionado por los que tú crees que mas quieres.
Y es que todos desde la infancia vamos teniendo diferentes "mejores amigos",que a veces son pasajeros. Pero no lo podemos evitar, siempre encuentras alguien en quien crees poder confiar y al que puedes llamar de nuevo mejor amigo.
Por eso no debemos de darle mas vuelta a los que dejamos atrás o a los que vamos encontrando por el camino. Siempre es bueno tener un rincón en el corazón guardado para la amistad, un rincón que aunque se llene de lagrimas siempre podemos secar al sol.
sábado, 8 de agosto de 2015
Despedida de solteros
La noche empezaba bien eran las 12 y ya se habían bebido mas de 10 botellas de vino entre todos los amigos.
Celebraban la despedida de soltero de Juan, fueron hasta varios amigos de la infancia, sus vecinos y sus amigos íntimos.
Con esta despedida daban la bienvenida a la nueva vida que iba a tener Juan: nueva ciudad, una esposa, nueva casa y quien sabe si en la noche de boda ya iban pensando en tener hijos.
Todos estaban solteros y desatados, bebían como locos e intentaban ligar con todas las camareras del bar, las cuales sonreían tranquilamente, porque era a lo que estaban acostumbradas con hombres que salían de fiesta.
Al salir de aquel bar, fueron a un pub donde pidieron botellas de todo tipo: whisky, ron, champan, ginebra,.. y en el pub les dejaron hasta un reservado para ellos.
-La noche es nuestra- dijo Juan subido en una de las mesas.
Todos empezaron a tararearle canciones sin sentido con su nombre. Apenas se entendía nada de lo que decían, porque casi todos iban ya borrachos.
Cuando el pub empezó a llenarse salieron ellos haciendo la Conga. Juan iba en cabeza y agarró a una muchacha la primera, para que los siguiera, casi todo el pub bailó con ellos y al terminar la larga fila que habían formado los amigos gritaron:
-¡Viva el novio! ¡Viva!
Juan estaba emocionado, no sabia bien como quería tanto a aquellos granujas con los que tantos recuerdos tenia, tantas fiestas se había pegado con ellos, tantas discusiones y enfados habían tenido pero ahí seguían a su lado.
Empezó a pensar en que haría sin ellos, ahora que se marchaba lejos. No podría gritarle por el balcón a sus vecinos José y Enrique. Tampoco podría tocarles el timbre a las cuatro de la mañana para despertarlos, ni tirarles piedras a la ventana para que le abran la puerta.
Tampoco podría ver a diario a su compañero del colegio Jesús, que todas las mañanas abría la ciudad con el olor de sus churros, de los cuales Juan siempre le robaba uno.
También estaba Manuel, con el que por ir de viaje a Madrid encontraron los dos al amor de sus vidas. Eran amigos íntimos desde la infancia, siempre soñaron con casarse juntos, pero Manuel se adelantó porque iba a ser papá y el padrino desde luego no iba a ser otro que Juan.
Y que decir de Fran y de Jorge, a los que conoció de fiesta y con los que todos los fines de semana lo pasaba tan bien, ligando, riendo, bebiendo, fumando y armando una que otra por ahí también.
Pero la pena que le daba dejar de verlos a todos a diario se le olvidaba con la sonrisa que le dejaba ella, su futura mujer, supo que todo aquello iba a formar siempre parte de sus recuerdos, pero ahora era hora de madurar y pasar a tener recuerdos donde ella también formara parte de ellos.
Celebraban la despedida de soltero de Juan, fueron hasta varios amigos de la infancia, sus vecinos y sus amigos íntimos.
Con esta despedida daban la bienvenida a la nueva vida que iba a tener Juan: nueva ciudad, una esposa, nueva casa y quien sabe si en la noche de boda ya iban pensando en tener hijos.
Todos estaban solteros y desatados, bebían como locos e intentaban ligar con todas las camareras del bar, las cuales sonreían tranquilamente, porque era a lo que estaban acostumbradas con hombres que salían de fiesta.
Al salir de aquel bar, fueron a un pub donde pidieron botellas de todo tipo: whisky, ron, champan, ginebra,.. y en el pub les dejaron hasta un reservado para ellos.
-La noche es nuestra- dijo Juan subido en una de las mesas.
Todos empezaron a tararearle canciones sin sentido con su nombre. Apenas se entendía nada de lo que decían, porque casi todos iban ya borrachos.
Cuando el pub empezó a llenarse salieron ellos haciendo la Conga. Juan iba en cabeza y agarró a una muchacha la primera, para que los siguiera, casi todo el pub bailó con ellos y al terminar la larga fila que habían formado los amigos gritaron:
-¡Viva el novio! ¡Viva!
Juan estaba emocionado, no sabia bien como quería tanto a aquellos granujas con los que tantos recuerdos tenia, tantas fiestas se había pegado con ellos, tantas discusiones y enfados habían tenido pero ahí seguían a su lado.
Empezó a pensar en que haría sin ellos, ahora que se marchaba lejos. No podría gritarle por el balcón a sus vecinos José y Enrique. Tampoco podría tocarles el timbre a las cuatro de la mañana para despertarlos, ni tirarles piedras a la ventana para que le abran la puerta.
Tampoco podría ver a diario a su compañero del colegio Jesús, que todas las mañanas abría la ciudad con el olor de sus churros, de los cuales Juan siempre le robaba uno.
También estaba Manuel, con el que por ir de viaje a Madrid encontraron los dos al amor de sus vidas. Eran amigos íntimos desde la infancia, siempre soñaron con casarse juntos, pero Manuel se adelantó porque iba a ser papá y el padrino desde luego no iba a ser otro que Juan.
Y que decir de Fran y de Jorge, a los que conoció de fiesta y con los que todos los fines de semana lo pasaba tan bien, ligando, riendo, bebiendo, fumando y armando una que otra por ahí también.
Pero la pena que le daba dejar de verlos a todos a diario se le olvidaba con la sonrisa que le dejaba ella, su futura mujer, supo que todo aquello iba a formar siempre parte de sus recuerdos, pero ahora era hora de madurar y pasar a tener recuerdos donde ella también formara parte de ellos.
viernes, 7 de agosto de 2015
Atrapada
Se besaban en un mar de dudas donde él siempre era el tiburón que la atrapaba y ella la pequeña sirena que se dejaba atrapar.
No era un día cualquiera
Encendió la luz y se dio cuenta de que era de día, la apagó y de repente se hizo de noche.
Luisa caminó por el pasillo de su casa durante minutos y al llegar a la puerta habían pasado dos horas desde que comenzó.
¿Qué está pasando? -se preguntaba- ¿Me estoy volviendo loca?
Al salir a la calle una niebla espesa no le dejaba ver más de lo que tenia a dos palmos.
Decidió no coger el coche, todo lo que estaba pasando era demasiado raro.
Caminó por la calle un buen rato y no encontró a nadie.
Pasados unos buenos minutos, al girar una calle escuchó una especie de música que procedía de una casa abandonada.
Parecía haber luz en el interior, pero ella no se quería acercar demasiado. Temía por todo y a la vez por nada, porque estar en la calle ya era aterrador.
Valiente y dudosa fue a tocar a la puerta pero alguien desde dentro se le adelantó:
-Te estaba esperando- dijo un anciano con aspecto desaliñado.
Ella dio dos pasos para atrás, quedo muda, no sabia ni que decir. Todo aquello parecía de película.
-Solo estaba dando un paseo- respondió Luisa.
El anciano sonrió se quitó la vieja bata sucia que llevaba encima y le señaló un bonito sofá que había justo detrás de él.
-¿Seguro que no quieres pasar? Tenia una sorpresa para ti esta noche- Dijo sonriendo como pudo, ya que parecía tener la dentadura mal colocada.
-No, lo siento, muchísimas gracias pero tengo prisa.
-Como quieras, que pases buena noche jovencita.
Luisa retrocedió y ahora estaba más confusa, no sabia hacia donde dirigirse, y la niebla parecía estar desapareciendo un poco.
Decidió volver a la casa abandonada y preguntarle al hombre si él sabia porque su día estaba siendo tan extraño, al fin y al cabo, si la estaba esperando seria por algo, pero no encontró la casa:
- Quizá con la niebla me he despistado de dirección- pensó.
Al darse la vuelta una silueta aparecía a lo lejos:
-¿Hola? ¿Hay alguien?- gritaba un joven asustado.
Parecía otro joven perdido, así que le tuvo menos miedo que al hombre mayor y contestó rápidamente:
-Hola ¿me ves? -Agitando los brazos
El joven se acercó, iba en chándal y parecía desorientado.
-He salido a correr esta mañana, y me he visto envuelto de una niebla que apenas me dejaba ver nada ¿Que está pasando?.
-Yo tampoco entiendo nada, he tenido un día un poco raro desde que me he levantado de la cama.
-Lo mismo digo, por no estar en mi casa, no estaba ni el perro.
-Yo solo he visto a un hombre, pero ya no lo he vuelto a encontrar.
-¿El de la casa abandonada? -Preguntó el chico hasta con cara de susto
-¿Tu también lo has visto? ¿Qué te ha dicho? Porque a mi me ha invitado a pasar.
-Si, me he sentado a charlar un poco con él, parecía solo y mayor, así que no me pareció ofensivo. ¿A ti que te ha contado?
-No, yo no he pasado, me ha dado miedo entrar.
-Vaya, que pena- dijo el joven con cara de decepcionado.
-¿Por qué? ¿A ti que te ha dicho? -Pregunto ella al ver al muchacho así.
-Nada, solo me ha dicho que hoy conocería al amor de mi vida y que se habría sentado justo donde yo me he sentado. Tendré que seguir buscando a ver si encuentro a alguien más.
Ella entonce se quedó mirándolo, decepcionada, sin saber que decir, y sin saber si cogerle la mano o dejarlo ir.
Luisa caminó por el pasillo de su casa durante minutos y al llegar a la puerta habían pasado dos horas desde que comenzó.
¿Qué está pasando? -se preguntaba- ¿Me estoy volviendo loca?
Al salir a la calle una niebla espesa no le dejaba ver más de lo que tenia a dos palmos.
Decidió no coger el coche, todo lo que estaba pasando era demasiado raro.
Caminó por la calle un buen rato y no encontró a nadie.
Pasados unos buenos minutos, al girar una calle escuchó una especie de música que procedía de una casa abandonada.
Parecía haber luz en el interior, pero ella no se quería acercar demasiado. Temía por todo y a la vez por nada, porque estar en la calle ya era aterrador.
Valiente y dudosa fue a tocar a la puerta pero alguien desde dentro se le adelantó:
-Te estaba esperando- dijo un anciano con aspecto desaliñado.
Ella dio dos pasos para atrás, quedo muda, no sabia ni que decir. Todo aquello parecía de película.
-Solo estaba dando un paseo- respondió Luisa.
El anciano sonrió se quitó la vieja bata sucia que llevaba encima y le señaló un bonito sofá que había justo detrás de él.
-¿Seguro que no quieres pasar? Tenia una sorpresa para ti esta noche- Dijo sonriendo como pudo, ya que parecía tener la dentadura mal colocada.
-No, lo siento, muchísimas gracias pero tengo prisa.
-Como quieras, que pases buena noche jovencita.
Luisa retrocedió y ahora estaba más confusa, no sabia hacia donde dirigirse, y la niebla parecía estar desapareciendo un poco.
Decidió volver a la casa abandonada y preguntarle al hombre si él sabia porque su día estaba siendo tan extraño, al fin y al cabo, si la estaba esperando seria por algo, pero no encontró la casa:
- Quizá con la niebla me he despistado de dirección- pensó.
Al darse la vuelta una silueta aparecía a lo lejos:
-¿Hola? ¿Hay alguien?- gritaba un joven asustado.
Parecía otro joven perdido, así que le tuvo menos miedo que al hombre mayor y contestó rápidamente:
-Hola ¿me ves? -Agitando los brazos
El joven se acercó, iba en chándal y parecía desorientado.
-He salido a correr esta mañana, y me he visto envuelto de una niebla que apenas me dejaba ver nada ¿Que está pasando?.
-Yo tampoco entiendo nada, he tenido un día un poco raro desde que me he levantado de la cama.
-Lo mismo digo, por no estar en mi casa, no estaba ni el perro.
-Yo solo he visto a un hombre, pero ya no lo he vuelto a encontrar.
-¿El de la casa abandonada? -Preguntó el chico hasta con cara de susto
-¿Tu también lo has visto? ¿Qué te ha dicho? Porque a mi me ha invitado a pasar.
-Si, me he sentado a charlar un poco con él, parecía solo y mayor, así que no me pareció ofensivo. ¿A ti que te ha contado?
-No, yo no he pasado, me ha dado miedo entrar.
-Vaya, que pena- dijo el joven con cara de decepcionado.
-¿Por qué? ¿A ti que te ha dicho? -Pregunto ella al ver al muchacho así.
-Nada, solo me ha dicho que hoy conocería al amor de mi vida y que se habría sentado justo donde yo me he sentado. Tendré que seguir buscando a ver si encuentro a alguien más.
Ella entonce se quedó mirándolo, decepcionada, sin saber que decir, y sin saber si cogerle la mano o dejarlo ir.
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