jueves, 20 de agosto de 2015

Chispas de amor eterno

Nada más salir de trabajar la esperó en el portal de su casa. Ella llevaba un mono blanco y los zapatos de tacón a juego, la melena suelta, con unos rizos perfectos que iban al son de sus andares. Él llevaba un polo de manga corta y el pantalón blanco, que le hacia resaltar en la noche.

Nada más verse los ojos claros de ambos parecían echar chispas, chispas de amor que iluminaban el cielo mientras se besaban. La cogió de la mano, la miró y sonriendo la llevó hasta su coche para ir a cenar:

Una pizza para dos, un paseo por la playa, un mojito en la arena y risas entre cada palabra.

Era la primera noche que pasaban juntos y no querían que aquella velada acabará. Él la llevó hasta la zona más bonita de la playa y bajo la luz de la luna le juro amor eterno.


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