Echo de menos tus llamadas, tus mensajes y hasta tu número de teléfono.
Echo de menos tus chistes y las frases que me hacían reír.
Echo de menos ver tu foto de perfil, sobre todo cuando te ponías fotos en las que yo salía contigo.
Echo de menos verte, abrazarte, mirarte y porque no....también echo de menos besarte.
martes, 28 de febrero de 2017
jueves, 23 de febrero de 2017
¿Quién apareció antes?
Esto es como lo del huevo y la gallina. Todo tiene un principio, pero según como empiece la cosa la historia cambia.
Yo me pregunto ¿Quién fue antes la Barbie o Kent?
Y es que según quién apareciera antes la gente ya empieza a pensar de forma sexista.
Si apareció primero la Barbie, luego tuvo que llegar Kent porque las "mujeres no saben hacer nada sin un hombre". Y que machote Kent que tiene a la rubia en el bote, para tirársela siempre que quiera.
Pero si apareció primero Kent, vino la Barbie después a arreglar y limpiar la casa, que vaya desorden tenía y no sabía ni poner una lavadora.
PD: Apliquen esto a la mayoría de comentarios que se hacen sobre las relaciones.
Yo me pregunto ¿Quién fue antes la Barbie o Kent?
Y es que según quién apareciera antes la gente ya empieza a pensar de forma sexista.
Si apareció primero la Barbie, luego tuvo que llegar Kent porque las "mujeres no saben hacer nada sin un hombre". Y que machote Kent que tiene a la rubia en el bote, para tirársela siempre que quiera.
Pero si apareció primero Kent, vino la Barbie después a arreglar y limpiar la casa, que vaya desorden tenía y no sabía ni poner una lavadora.
PD: Apliquen esto a la mayoría de comentarios que se hacen sobre las relaciones.
martes, 14 de febrero de 2017
Regalo de San Valentín
Cheque regalo para el día de los enamorados:
Podrás disfrutar de 365 días de amor, llenos de besos, flores, abrazos, "te quieros" y alguna que otra canción.
Porque yo, no sólo te quiero una vez al año, te quiero cada día, cada minuto y cada segundo, sobre todo los que no paso junto a ti.
Feliz día de hoy también te quiero a ti.
Podrás disfrutar de 365 días de amor, llenos de besos, flores, abrazos, "te quieros" y alguna que otra canción.
Porque yo, no sólo te quiero una vez al año, te quiero cada día, cada minuto y cada segundo, sobre todo los que no paso junto a ti.
Feliz día de hoy también te quiero a ti.
miércoles, 8 de febrero de 2017
Cuatro ojos
Dicen que cuatro ojos hacen más que dos, pero no todos los ojos son iguales. Los nuestros se complementan.
martes, 7 de febrero de 2017
El laberinto
Me metí en un laberinto sin salida, donde la entrada era tu boca y ya me perdí con todo tu cuerpo.
Bésame
Besos hay de muchas clases, pero los tuyos me transportan a otros lugares.
A los besos les puedes dar la importancia que tú quieras, pueden no significar nada o ser como los tuyos, que me cambian la vida.
Los besos los puedes recibir de cualquier persona pero tú, por favor, bésame.
A los besos les puedes dar la importancia que tú quieras, pueden no significar nada o ser como los tuyos, que me cambian la vida.
Los besos los puedes recibir de cualquier persona pero tú, por favor, bésame.
Mejor volar que viajar en bus
Recuerdo que era una tarde donde las rachas de viento superaban los 70 km/h. Al bajar del autobús se me volaron los apuntes, pero ahí estabas tú. Yo salí corriendo a por dos de las hojas y tú corriste casi hasta la carretera a por las demás.
-Muchas gracias.
-De nada.Suerte en los exámenes y cuidado no acabes volandote tú.
Fue una broma fácil, pero de las que a mi me hacían reír a carcajadas.
Te marchaste pero apareciste de nuevo por la noche, en la misma parada del autobús.
-Hola chica de los apuntes voladores.
-Hola -sonreí tímidamente y algo colorada.
-Me alegro de saber que no has volado tú también.
Y lo que él no sabía es que si había estado volando toda la tarde, porque desde que el apareció mi mente se encontraba por las nubes.
-Prefiero volar acompañada, que sola es bastante aburrido.
-Entonces debo de...-extendió su mano boca arriba- pedirle si me concede un vuelo señorita.
Y cogidos de la mano decidimos volar juntos.
-Muchas gracias.
-De nada.Suerte en los exámenes y cuidado no acabes volandote tú.
Fue una broma fácil, pero de las que a mi me hacían reír a carcajadas.
Te marchaste pero apareciste de nuevo por la noche, en la misma parada del autobús.
-Hola chica de los apuntes voladores.
-Hola -sonreí tímidamente y algo colorada.
-Me alegro de saber que no has volado tú también.
Y lo que él no sabía es que si había estado volando toda la tarde, porque desde que el apareció mi mente se encontraba por las nubes.
-Prefiero volar acompañada, que sola es bastante aburrido.
-Entonces debo de...-extendió su mano boca arriba- pedirle si me concede un vuelo señorita.
Y cogidos de la mano decidimos volar juntos.
lunes, 6 de febrero de 2017
Me enseñaste y no me acuerdo
Desde que te fuiste no recuerdo lo que son las noches en vela pensando en ti.
Desde que no me abrazas, no sé mover los brazos para ello.
Desde que no me besas, se me paralizan los labios y no puedo hacerlo.
Ahora necesito alguien que me enseñe a soñar porque también se me ha olvidado ya.
Desde que no me abrazas, no sé mover los brazos para ello.
Desde que no me besas, se me paralizan los labios y no puedo hacerlo.
Ahora necesito alguien que me enseñe a soñar porque también se me ha olvidado ya.
sábado, 4 de febrero de 2017
Positividad
No suena el despertador. Las 10:30 y ya llego tarde al examen de las 11. El metro no me iba a ayudar. Bajo las escaleras para coger la línea 1, estaba arrancando ya. Cinco minutos más de espera y con los nervios a flor de piel, ya iba a ser imposible llegar al examen.
Siguiente tren, monto en el vagón y me pongo positiva: ¡Vaya mierda de día joder!
Se ríe el chico que va sentado enfrente mía, debe haberme escuchado. Me avergüenzo. Coloretes naturales modo on. El rubito me mira. Iba algo despeinado, quizá al igual que a mí no le había dado tiempo a peinarse.
¡Mierda! Recuerdo que debo llevar pelos de loca. Me paso la mano disimuladamente. Me intento ver reflejada en el cristal de enfrente, pero él es más alto que yo.
Me fijo bien y...¡Qué sexy es!
Me muerdo el labio esperando no haberlo dicho en voz alta. A veces olvido que no estoy sola. Se pone en pie, llegaba su parada, sonríe de nuevo mirándome y me dirige un hasta luego.
¡Oh Dios! ¿Por qué hoy que voy echa una mierda?
Ahora si me veo reflejada en el cristal, parezco un bicho raro. Pero es que ni me había pintado los labios. Pero sigo pensando en positivo: ¡Todo me va a salir mal hoy!
Mi parada. Ni entro a clase, con 30 minutos de retraso quizá Don Manuel hasta con la mirada me fulminaba si intentaba entrar y escusarme.
Bajo un par de calles, dirección a la biblioteca. Tocaba estudiar para el examen de después. Me siento lejos de las ventanas, porque sino sabía que me iba a distraer. De repente me quedo embobada mirando a uno de los ordenadores. Se me cae la botella de agua. ¿Era él? Mi cabeza me estaba jugando una mala pasada.
Abro el libro, me dispongo a leer y me siento observada. ¡Si era él! Vuelve a sonreír. Pensará, al igual que yo, que vaya casualidad estar aquí.
Me levanto para ir al baño. Necesitaba despertar de esta pesadilla. Me miro en el espejo y veo a una tía pálida, despeinada y cabreada por estar allí. Me echo algo de agua fría a la cara y vuelvo a mi sitio.
Encuentro una nota. ¿Habrá sido él? La leo:
Quiero verte sonreír.
Sin quererlo, lo consigue, me hace gracia que haya escrito eso. Lo pillo mirándome y me hace un gesto como si estuviese pensando: eso esta mejor.
Salgo a fumar un pitillo. Ya no recordaba ni que fumaba con tanto estrés. Alguien se acerca a mi. ¿Tienes fuego?
¡Joder! Era él.
Busco en mi bolsillo del pantalón. Se lo ofrezco sin decir nada. Me da las gracias. Sigo fumando. Apago la colilla y le dirijo esta vez yo un hasta luego.
Aprovecho que él sigue fumando y le dejo yo una nota:
Hoy no es mi día. Gracias por hacerme sonreír.
Al entrar, no lee ni la nota, coge sus cosas y se dispone a marcharse. Otra cagada mía más. Lo veo dar la vuelta a la mesa donde yo estoy. Deja las cosas en la silla de al lado y me susurra: ¿Te hace un café?
Asiento con la cabeza, me marcho con él, quizá mi día empezaba a mejorar ahora. Nos presentamos: Alex y Raquel. Me hace reír de nuevo con algunas bromas sobre el azúcar y el café. Estoy nerviosa. Él también. Me miraba cómo nadie me había mirado nunca. Y juro que mis ojeras y mi pelo no me hacían justicia. Pero a mi también me gustaba su pelo loco, sus ojos azulados y su sonrisa.
Al llegar a casa me di cuenta de que había perdido el papel con su número. No podría terminar peor este asqueroso día.
Pero recibo un mensaje antes de irme a dormir, de un número desconocido que me dice:
Espero verte pronto, sin que tengamos un día de mierda.
Siguiente tren, monto en el vagón y me pongo positiva: ¡Vaya mierda de día joder!
Se ríe el chico que va sentado enfrente mía, debe haberme escuchado. Me avergüenzo. Coloretes naturales modo on. El rubito me mira. Iba algo despeinado, quizá al igual que a mí no le había dado tiempo a peinarse.
¡Mierda! Recuerdo que debo llevar pelos de loca. Me paso la mano disimuladamente. Me intento ver reflejada en el cristal de enfrente, pero él es más alto que yo.
Me fijo bien y...¡Qué sexy es!
Me muerdo el labio esperando no haberlo dicho en voz alta. A veces olvido que no estoy sola. Se pone en pie, llegaba su parada, sonríe de nuevo mirándome y me dirige un hasta luego.
¡Oh Dios! ¿Por qué hoy que voy echa una mierda?
Ahora si me veo reflejada en el cristal, parezco un bicho raro. Pero es que ni me había pintado los labios. Pero sigo pensando en positivo: ¡Todo me va a salir mal hoy!
Mi parada. Ni entro a clase, con 30 minutos de retraso quizá Don Manuel hasta con la mirada me fulminaba si intentaba entrar y escusarme.
Bajo un par de calles, dirección a la biblioteca. Tocaba estudiar para el examen de después. Me siento lejos de las ventanas, porque sino sabía que me iba a distraer. De repente me quedo embobada mirando a uno de los ordenadores. Se me cae la botella de agua. ¿Era él? Mi cabeza me estaba jugando una mala pasada.
Abro el libro, me dispongo a leer y me siento observada. ¡Si era él! Vuelve a sonreír. Pensará, al igual que yo, que vaya casualidad estar aquí.
Me levanto para ir al baño. Necesitaba despertar de esta pesadilla. Me miro en el espejo y veo a una tía pálida, despeinada y cabreada por estar allí. Me echo algo de agua fría a la cara y vuelvo a mi sitio.
Encuentro una nota. ¿Habrá sido él? La leo:
Quiero verte sonreír.
Sin quererlo, lo consigue, me hace gracia que haya escrito eso. Lo pillo mirándome y me hace un gesto como si estuviese pensando: eso esta mejor.
Salgo a fumar un pitillo. Ya no recordaba ni que fumaba con tanto estrés. Alguien se acerca a mi. ¿Tienes fuego?
¡Joder! Era él.
Busco en mi bolsillo del pantalón. Se lo ofrezco sin decir nada. Me da las gracias. Sigo fumando. Apago la colilla y le dirijo esta vez yo un hasta luego.
Aprovecho que él sigue fumando y le dejo yo una nota:
Hoy no es mi día. Gracias por hacerme sonreír.
Al entrar, no lee ni la nota, coge sus cosas y se dispone a marcharse. Otra cagada mía más. Lo veo dar la vuelta a la mesa donde yo estoy. Deja las cosas en la silla de al lado y me susurra: ¿Te hace un café?
Asiento con la cabeza, me marcho con él, quizá mi día empezaba a mejorar ahora. Nos presentamos: Alex y Raquel. Me hace reír de nuevo con algunas bromas sobre el azúcar y el café. Estoy nerviosa. Él también. Me miraba cómo nadie me había mirado nunca. Y juro que mis ojeras y mi pelo no me hacían justicia. Pero a mi también me gustaba su pelo loco, sus ojos azulados y su sonrisa.
Al llegar a casa me di cuenta de que había perdido el papel con su número. No podría terminar peor este asqueroso día.
Pero recibo un mensaje antes de irme a dormir, de un número desconocido que me dice:
Espero verte pronto, sin que tengamos un día de mierda.
Con ganas
Duermo con ganas de abrazarte.
Vivo con ganas de besarte.
Sueño con ganas de verte.
Pero ya no puedo suplicarte.
Vivo con ganas de besarte.
Sueño con ganas de verte.
Pero ya no puedo suplicarte.
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