Desde que te fuiste no recuerdo lo que son las noches en vela pensando en ti.
Desde que no me abrazas, no sé mover los brazos para ello.
Desde que no me besas, se me paralizan los labios y no puedo hacerlo.
Ahora necesito alguien que me enseñe a soñar porque también se me ha olvidado ya.
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