Quiso irse a dormir pero le habían quitado el sueño.
Aquel libro era su único amigo, era lo único que quiso coger en ese momento para olvidar todo lo demás. Era lo único que tenía para evadirse de los problemas, de las situaciones feas, de todas aquellas personas que estaban haciendo que su día fuera eterno y pareciera que nunca iba a terminar.
Todo parecía sacado de una historia trágica o de una pesadilla de mal gusto. Toda su vida estaba acostumbrado a perder a aquellos que lo rodearon: familiares, amigos.... Todos acababan desapareciendo, poco a poco, hasta que se sintió solo, porque nadie tenía a quien contarle como había pasado el día.
Leer y le ayudo a olvidar muchas cosas malas. A recordar cosas muy buenas. A conocer ciudades y personas que podían vivir situaciones peores, que no le hacían ser tan desgraciado.
Pero una mañana, después de meterse a la ducha, un gato juguetón entró y destrozó todo el libro. Lo vio como un juguete, así que rompió cada una de las páginas que quedaron en pedazos por toda la habitación.
Al entrar a la habitación, sintió como si su corazón se parara, otra vez había ocurrido, era cosa del destino, que todo lo que aquel hombre quería lo perdía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario