Le gustaba bajar al parque a pasear, incluso cuando no iba acompañada de su perro, al que solía pasear por allí para disfrutar de aquellas vistas.
Saludaba a Don Manuel, que andaba siempre con su nieta echándole de comer a los pájaros.
Sonreía a los que como ella paseaban perros por allí.
Hacia amigos nuevos, como aquellos skaters a los que invadía a preguntas sobre aquellos trucos que hacían con sus tablas.
Y por último, siempre se tomaba un granizado entre toda la vegetación que invadía aquel trozo de aquella ciudad, en el bar que se encontraba justo en medio.
Y le gustaba tanto aquella rutina simplemente por el hecho de desaparecer, de estar allí sin ver casas, edificios, ni coches, solamente escuchando las risas de los niños que jugaban, los padres que charlaban, las parejas que paseaban, las familias unidas y los amigos disfrutando en un rincón lleno de vegetación.
Si algo sabía cada día que volvía a casa es que estudiaría algo de mayor relacionado con la naturaleza y los animales, dos cosas que desde siempre le habían llamado la atención.
Ahora, cada vez que regresa a casa como jardinera y veterinaria que es, 20 años más tarde, sigue pasando por aquel precioso parque que la ha visto crecer como ella vio crecer todas sus plantas y a toda su gente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario