Pasaron toda la tarde de compras, recorrieron todas las tiendas del centro comercial. No buscaban nada en concreto, tampoco tenían mucho dinero para derrochar. Gastaban lo justo, pero entre probador y probador habían miles de historias entre ellos:
-Señorita, va usted muy elegante
-Caballero, debo decir que usted no se queda nada atrás.
-¡Mira parezco capitán de barco!
-Pues entonces yo debo de ser tu pirata con este chaleco
-Me encanta ese vestido a juego de tus ojos
-Por dios quítate esa camiseta, porque a ti eso...
-¿Tan mal me queda?
-Fatal
Así pasaban las horas, eran ambos Pretty Woman. Y cuando ya estaban cansados de todo, se iban a tomar un helado, porque no había mejor forma para terminar una tarde de compras, en las que lo que menos hacían era comprar, pero donde lo importante era estar juntos, sin importar lo demás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario