Subo el volumen, hago sonar mi canción preferida, esa que hace que mi corazón empiece a latir cada vez mas rápido.
Va por el aire entra por tu oído y llega hasta el corazón haciéndolo latir cada vez mas fuerte, animándote, dándote fuerzas en los peores momentos, haciéndote bailar o llorar.
Esa canción con la que me siento identificada, mi canción preferida, la que me recorre todo el cuerpo en pocos segundos.
La música es así, acompaña al bebe que chapurrea una canción porque no sabe hablar, a los jóvenes que la bailan toda la noche sin parar, a los enamorados que la escuchan bajo la luz de la luna, a los amigos que la sienten mientras hablan sin parar y a los enfermos que la recuerdan para ser felices y olvidar.
Y así es como crecemos junto esas canciones que dejamos en el recuerdo, o las que escuchamos a diario sin cansarnos de ellas.
Por eso hoy escuchare esta canción que cuando era pequeña tarareé y desde entonces no ha dejado de sonar en mi corazón.

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