miércoles, 17 de agosto de 2011

Laberinto sin fin

En la vida hay que tomar decisiones, decisiones que no siempre salen bien, pero no todas salen mal. Algunas se quedan en el intento del bien y del mal y medio satisfacen, pero normalmente buscamos la decisión que mas felicidad nos pueda aportar. 
Y hay que saber que no todos los caminos son rectos, en una carretera siempre tienes que girar, es culpa del que lleva el volante si caes al precipicio o continuas hacia delante.
¿Y que pasa si caes al precipicio? ¿Directamente te vas a hundir y no vas a intentar ir por otro sitio?
Hay miles de caminos, cuando esta prohibido podemos coger siempre otro aunque sea mas difícil, porque al menos con ese camino podemos llegar a algún lugar.
Pero no todo va a ser correcto, bonito y lleno de flores, hay que tropezarse, equivocarse con esas decisiones, tener que empezar de cero, volver a fallar, aprender de los errores o querer incluso abandonar. 


Todo es como un "zigzag", lleno de curvas hasta que puedes llegar al final. 
 Un final recto, que llegará hasta el infinito, pero solo ese camino llegará hasta el más allá, porque después tendrás que seguir más y más caminos en tu vida, hasta formar un laberinto de decisiones de la vida que no tiene fin.


Desde que nacemos hasta que llega el día final, estamos condenados a elegir, y es eso lo que nos ayuda a formarnos, a hacernos fuertes y a aprender de verdad a caminar uno solo por la oscuridad hasta llegar a la luz que nos da la felicidad. 

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