martes, 31 de enero de 2017

Cuatro días

El primer día le enseñó su casa, cada rincón, hasta las habitaciones que aún tenía en obras.

El segundo día la invitó a comer, demostrando sus dotes culinarias.

El tercer día la llevó a dar un paseo, con invitación de cerveza incluida.

Y al cuarto día... le hizo el amor en cada esquina de la casa, la comió a besos, la roció de cerveza para probar aquellos pezones cubiertos de su bebida favorita, la paseó en brazos desnuda del salón a la cocina, donde la estampó contra la nevera y aquel electrodoméstico por unos minutos no sirvió para enfriar nada, sino todo lo contrario. Por último, se hicieron unos crepes, para terminar aquella fantástica tarde. Probándose ahora cubiertos de chocolate, porque los labios les pareció poco y prefirieron convertir sus cuerpos en un gran pastel.



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