Empezó a escribir un diario, pero no uno cualquiera, uno con todos los sueños que tenía cada noche. Todo empezó con un gran sueño:
Día 1:
Me veo en la necesidad de escribir lo que anoche soñé, porque es la primera vez que se cumple un sueño que he tenido. Pasé toda la noche soñando con una mujer de pelo rizado color caoba. Debo añadir que nunca había visto a esa mujer, pero esta mañana de camino a la universidad me la he cruzado, era ella, entraba a una cafetería, creo que es camarera,o al menos, seguro que trabaja allí.
Día 2:
He vuelto a soñar con la mujer de ayer. Esta vez yo entraba a tomar un café y es ella quien me atendía. Era bastante amable conmigo y ya no recuerdo nada más, así que hoy tomaré café en ese bar, quiero hacer que se cumpla mi sueño.
Día 3:
Soñé que volvía al bar, pero parecía como si hubiesen pasado varios días, y que era como algo ya habitual el ir allí. En este sueño estaba con mis amigas y aparecían cuatro chicos que no paraban de mirarnos, como si hablaran de nosotras bastante bien. Y soñaba que al día siguiente tambien íbamos y que allí estaban de nuevo esos chicos, pero esta vez nos invitaban a jugar al billar. Es curioso. ¿Imaginas que algún día me pase eso de verdad?
Día 65:
Anoche tuve una pesadilla y me costó volver a coger el sueño después de ver un asesinato. Era en un parque cerca de mi casa, así que espero no pasar por allí, no quiero que se cumpla ese sueño.
Día 170:
Soñé con él. No entiendo como puede llegar a ser tan perfecto y guapo, hasta en mis sueños. Ojalá lo hubiese conocido antes y espero volver a verlo pronto, me gustaría hacerme su amiga, porque es un chico encantador.
Día 178:
Cada vez que me cruzo con él, tengo sueños maravillosos. Hoy lo ví en el bar, estaba con mis amigas y él y sus amigos no paraban de mirarnos, pero ni nos saludamos. Cuando llegué a casa, me puse algo triste, porque esperaba que se acercase a mi, ya que no eramos desconocidos. Así que he estado soñando que lo hacía, que me hablaba y que íbamos después a dar una vuelta, me invitaba a unas cervezas y al anochecer me traía a casa. Al cerrar la puerta de casa desperté. Ojalá hubiese sido realidad.
Día 179:
Se han cumplido mis sueños de ayer, y el de hoy a la vez. Hoy me besaba, bajo la luz de la luna, antes de llevarme a casa después de haber estado dando vueltas con una moto. En la realidad no me ha llevado en moto, pero si en coche, después de coincidir en el bar y hablara conmigo, hemos jugado al billar y todo. Esto de vivir cosas de ensueño, es como tener dejavus, parece que viva las cosas dos veces y es muy emocionante, aunque a la vez es aterrador. Pero me ha gustado más el beso en la vida real porque en el sueño no sentía latir nuestros corazones y tampoco nos temblaban las manos.
Día 365:
Ha pasado un año, y tengo que dejar de escribir en este diario. Espero que alguien lo encuentre algún día y llegue hasta esta página, porque así entenderá porque he dejado de escribir ya. Hace unos días vi un asesinato en el parque mientras Charlie y yo estábamos tumbados contando estrellas cogidos de la mano, se repite esa imagen dentro de mi cabeza una y otra vez. No puedo dejar de soñar otra cosa, solo veo a aquel hombre, aquel cuchillo caer al suelo, aquella mujer que caía al césped y aquel grito agonizante del que nadie pudo salvarla. No puedo seguir escribiendo, porque mañana no tendré ningún sueño, no volveré a soñar, ni a seguir teniendo la sensación de que todo lo que escribo en este diario se cumple, porque acabo de soñar que esa mujer que moría era yo, pero ahora ya es demasiado tarde para no ir al parque, puesto que estamos aquí disfrutando de la tarde, mientras yo escribo esto y él me compra un helado, posiblemente mi último helado.
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