Quería ser astronauta, después ingeniero de la NASA, más tarde quiso ser bombero o policía, pero cambió de idea y pensó en ser buzo, aunque pensándolo bien decidió ser artista y finalmente quería ser informático.
Sus ideas cambiaban conforme se iba haciendo mayor. Se dió cuenta de que cada minuto que pasaba el tiempo iba en su contra y que en el colegio y en el instituto cada año les insistían más con la pregunta: ¿Qué quieres ser de mayor?.
Empezó a odiar esa pregunta, era demasiado compleja para sus 12 años, aún faltaba mucho para tener que decidir que hacer con su vida. Pero no se dió cuenta que faltaba menos de lo que él creía, porque todo lo que hacía, todos sus actos y sus pensamientos, lo iban a llevar a ser alguien en el mundo.
De repente se encontró con un gran drama, podía elegir seguir estudiando bachillerato, dejarlo todo o meterse a algo más fácil. La verdad que no se le había dado muy bien estudiar los últimos años, así que tiro por el camino más fácil, casi empujado por sus profesores y familiares.
Al cumplir los 18, sin trabajo, sin estudios que le sirvieran para nada de lo que él soñaba hacer de pequeño y sin esperanzas de encontrar algo bueno en el mercado laboral, se dió cuenta de lo importante que era esa maldita pregunta y el poco caso o interés que mostraron los profesores por las respuestas de aquellos niños. Pensó que quizá si Maria quería ser peluquera la podían haber guiado a serlo y no haberla obligado a seguir estudiando ciencias que, por mucho que se le dieran bien, no le aportaron felicidad en el futuro. A Juan quizá si le hubiesen dejado seguir su sueño de ser futbolista, ahora no tendría que estar preocupado por la economía de su familia, que cada año va peor y por lo que él no pudo seguir estudiando.
Entonces se preguntó a sí mismo: ¿Qué quieres hacer para ser feliz hoy? Y salió a correr.
Se hizo la misma pregunta al día siguiente, y se fue con sus amigos a tomar unas cervezas donde encontró casualmente a la chica que más tarde se convirtió en su mujer.
Y al siguiente día, quería ser feliz ayudando a un vecino a arreglar su viejo ordenador y así encontró trabajo en la tienda de aquel hombre que se sintió agradecido por aquel gesto.
Todos los días fue feliz, porque dejo de pensar en que quería ser de mayor y simplemente fue él.
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