sábado, 5 de marzo de 2016

Apuestas

Acariciaba su cabello mientras dormía como una princesa entre sus brazos. Le gustaba dormir con ella, disfrutar de su compañía, buscar escusas para verla y besarla cuando menos se lo esperaba. Eran tan compatibles, que parecían almas gemelas, pero sin embargo no confiaban en que eso existiera, porque ya habían tenido varios fracasos amorosos.

Aun así, arriesgaron por aquella nueva relación suicida, porque les gustaba jugar y ganar, pero hasta ahora no habían tenido suerte, pero no por ello iban a perder la esperanza.

Pensando en todo aquello se quedo dormido abrazándola fuertemente y susurrándole al oído:

-Espero no soltarte jamás

Y juntos amanecían todos los días, apostando por ellos mismos un día mas.

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