jueves, 16 de febrero de 2012

Apetece, quieres, deseas, pero...te conformas

Hay mañanas que al despertar apetece abrazar a alguien, acurrucarte cerca de el, sentir sus caricias, su mano rozando tu mano y alguna sonrisa para empezar bien el día, pero nos tenemos que conformar con abrazar una almohada o un peluche y sentir el tacto fino y frío de la sabana.




Despiertas y no hay nadie con quien hablar, nadie con quien compartir alguna palabra por la mañana, nadie con quien hacer un desayuno y sentir como que todo es perfecto, solo porque estas a su lado y has empezado el día con esa persona, pero desayunamos rápido o no desayunamos y empezamos el día sin mas.

No hay nada en un día lleno de cosas, si no tienes nadie en quien pensar y que se iluminen tus ojos y salga la sonrisa mas bonita que puede tener una persona cuando piensa en alguien. Si, parecemos tontos, se nos nota en seguida y no lo podemos negar.

-Te gusta....
-No....
Y mientes pero porque no puedes decir la verdad, porque la verdad ya la sabe todo el mundo, se nota.

Y termina ese día sin nada  nuevo. Llegas a casa y te gustaría besar a alguien, decir que ya has vuelto, contarle y que el te cuente que ha hecho mientras cenáis o ver un rato la televisión antes de dormir abrazados, pero cenas, apagas la luz y duermes.

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