Dicen que me estoy volviendo loca, no quiero salir de casa, pierdo el ritmo, pierdo el control, pero estoy aquí encerrada y no quiero salir, porque nadie me espera fuera.
Quisiera ser libre, liberarme de este sentimiento que me enjaula, simplemente necesito querer a alguien que me quiera, y ser feliz. Porque cuando estas solo te falta algo, alguien que te haga sonreír cada mañana, que te diga esas tonterías que solo te hacen gracia a ti, que te quiera y que lo entiendas tanto como el te entiende a ti, con vuestras cosas en común, vuestras caricias, vuestras miradas magnéticas y vuestros días únicos que no se recuperarán.
Y que existan personas que quieren tener millones a su alrededor, sentirse poderosos y deseados, mientras queda gente sin nadie, es incomprensible. No saben amar a una persona, ni cuidarla, ni sentirse bien a su lado, porque quieren tenerlo todo y no se conforman con lo que tienen, quieren más. Y son mirados por la calle, porque cada día van de la mano con uno diferente. Son criticados, pero les da igual la gente, son egoístas y les da igual lo que piensen.
Y no encontrar al salir a la calle nadie a quien poder amar, que ni si quiera te miren o sonrían al caminar, habiendo esa clase de personas que quieren y tienen miles detrás, crea una sensación de vacío, pero me llaman loca por no querer pasear sola, sin nadie de la mano, porque me soltó un día de sus manos y ya no volvió jamás.
No es el momento de depresión, no es el momento para arrepentirse por no luchar por un amor perdido, por no querer salir de casa cuando te quitan la otra mitad de tu corazón .
Pero habrá un día en el que saldrá el sol, porque dicen que los buenos siempre ganan, y eso me gusta pensar mientras miro por la ventana a gente de la mano pasar, aunque puede que cuando llegue ese día, sea demasiado tarde para salir ya.
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