sábado, 5 de febrero de 2011

Abandonado

El mejor amigo del hombre o eso dicen algunos entendidos en animales. Los perros esos fieles compañeros que a la gente tanto le gustan y tanto quieren, aunque hay ciertas personas, si se pueden llamar así, que no saben que no es como tener un peluche.
Sam era un Beagle recién nacido que estaba en una tienda de animales esperando que  algún cliente se enamorara de su mirada y decidiera comprarlo.
Al pasar dos meses, una niña que iba paseando con sus padres se quedo en el cristal de la tienda mirando como el pequeño Sam jugaba con una pelota: "Mamá, mira, quiero uno".
Los padres al ser la única hija que tenían, le permitieron el capricho y lo compraron. El chico de la tienda sin pedir documentación, ni referencias, lo vendió como si fuera una bolsa de patatas fritas.
¿Por que no les preguntó si habían tenido animales antes? ¿Por que no les dio consejos para cuidar al perro? Se supone que los venden para darles una casa y una familia que los cuide y les den lo que necesitan ¿no?

Sam llegó a su nueva casa. No tardo nada en acostumbrarse a aquel pequeño piso. Las primeras noches durmió en la habitación de la niña, ya que era pequeño, pero después empezaron a acostumbrarlo a dormir en el balcón. El perro al no estar acostumbrado a dormir fuera, se  pasaba las noches llorando y ladrando para que le dejaran entrar a la casa.  Además, lo sacaban poco a pasear a la calle, así que sus necesidades las hacia en casa o en el balcón. Los padres, sin llegar a tener a Sam mas de un mes, decidieron regalarlo. Decían  no querer a Sam porque estaban hartos de él, porque hacia sus necesidades por todos los sitios que pillaba, que la casa olía a perro y que ladraba mucho.
¿Qué se pensaban, que su hija quería un simple peluche para decoración de su cama? La niña quería un ser vivo, un animal de compañía, no una muñeca que la puedes tener en cualquier sitio de casa sin que pida comida ,ni agua,sin dar gastos, y sin ensuciar nada. Es muy cómodo comprarlas, no dan follón, pero Sam no tenía la culpa de que ellos no comprendiesen que era como tener un niño, no como tener un juguete.

Ninguno de sus conocidos querían perros, ya fuera porque tenían o porque no les gustaban. Así que, lo abandonaron. Lo dejaron solo a las afueras de la ciudad. Sam estaba perdido, desorientado, había estado poco en la calle y de momento se encontraba con que iba a pasar el resto de sus días vagando por ella.
 Se enfrento a otros perros mayores que le mordían, a parásitos como las pulgas, a estar sin comer varios días, a no tener agua, ni comida y a estar sucio ,por lo que la gente que lo veía sentían pena pero no se acercaban porque les daba asco.
Sam estaba muy enfermo y abandono su cuerpo en la carretera de aquella ciudad por la que llevaba andando mas de dos semanas. Un camión fue el que le quito la enfermedad y el sufrimiento para siempre, llevándolo, quien sabe, si a un lugar mejor que el que tenia aquí en la Tierra.

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