No cuelgues, es demasiado pronto, aún no te he dicho lo mucho que te quiero.
Me he vuelto tartamudo desde que le di a responder, quizá tenía que haber colgado, porque no sé ni para que te he dicho "llámame".
Pero es que tu risa telefónica me tiene loco y que hablemos me hace sentir feliz, es como si te tuviese más cerca.
Me gustaría decirte que no colgases nunca, que hiciéramos una llamada eterna, hasta que nos volviésemos a ver. Pero en este momento me tiembla hasta la mano que sujeta el teléfono, porque no se como decirte que te amo.
Lo volveré a intentar mañana. Llámame.
No hay comentarios:
Publicar un comentario