Ella iba todas las mañanas al río, se miraba en el reflejo y cada día que pasaba se veía mas triste y con menos fuerza para hacer las cosas, no sabia que hacer para sentir la felicidad de esa persona y así poder estar ambos bien.
Cuando terminaba de darse el baño en la orilla, se sentía sola e incluso a veces lloraba rodeada de algunos pájaros que se acercaban por allí.
Durante el camino a casa siempre pensaba lo mismo: "debo dejar de pensar en él, no puedo hacer mas", pero cada semana envejecía otro poco y su fuerza interior se iba apagando cada vez mas rápido.
Y llego el día, un día en el que ella no vio aparecer su reflejo en el agua y los pájaros no acudieron a la orilla del río por primera vez. Un día en el que él se asomo a la ventana y el cielo vestía de negro y simplemente viendo las nubes sabia lo que acababa de suceder.

No hay comentarios:
Publicar un comentario