Llegué al pub, ese donde todos los sábados encontraba a mis amigos bebiendo cerveza y a mis amigas vestidas y maquilladas de tal forma que apenas las podía reconocer. Tras muchas copas junto a la barra, donde las canciones sonaban de fondo, lo conocí a él. Era perfecto, guapo, simpático, elegante y me declaraba su amor siempre que me veía.
La pena, es que yo nunca me acordaba de nada al día siguiente y todos los sábados lo volvía a conocer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario